¿Has oído hablar alguna vez sobre la seguridad pasiva informática? Te contamos en qué consiste y cuáles son las diferencias que presenta frente a la activa. Conocerás cómo funciona y por qué es tan necesaria para que tus sistemas estén protegidos en todo momento.
¿Qué es la seguridad pasiva informática y cómo se diferencia de la activa?
Debemos partir de la base de que la seguridad informática cuenta con dos pilares básicos y complementarios. Sí, has adivinado, la seguridad activa y la pasiva. Esto se debe a que cada una cumple con una función específica dentro de la estrategia de seguridad y protección integral. Por tanto ¿cuáles son las diferencias entre ellas?
La seguridad activa informática está orientada a prevenir ataques antes de que ocurran. Es decir, son las medidas que se toman para blindar los sistemas, redes y dispositivos frente a intrusiones o fallos. Suelen ser las más conocidas, ya que son la base de los cortafuegos, los antivirus, el cifrado de datos, los sistemas de detección de intrusiones (IDS) y los sistemas de prevención de intrusiones (IPS).
La seguridad pasiva informática, en cambio, entra en juego cuando un ataque o fallo ya ha ocurrido, ya que su misión es minimizar los daños y permitir que los sistemas vuelvan a la normalidad lo antes posible. Por tanto, se centra en la recuperación, la resiliencia y la continuidad operativa. Así, hablamos de seguridad pasiva informática cuando nos referimos a copias de seguridad, planes de recuperación ante desastres (DRP), redundancia de servidores o protección física de los centros de datos. Dicho de otro modo, este tipo de seguridad no evita que se produzca el ataque, pero sí garantiza que la organización pueda recuperarse sin perder información ni interrumpir de forma prolongada su actividad.
Por tanto, la principal diferencia entre ellas es que la seguridad activa actúa antes de que se produzca el ataque con el objetivo de evitarlo y la pasiva lo hace una vez que este se ha producido producido. Por este motivo, la combinación de ambas es necesaria y se complementa entre sí.
Componentes de la seguridad pasiva
Para que la seguridad pasiva informática cumpla con su función debe contar con componentes y medidas, que hagan que tras un ataque o un fallo del sistema, el negocio u organismo pueda seguir funcionando sin grandes problemas. Algo que se logra mediante copias de seguridad, planes de recuperación, redundancia y otro tipo de medidas que veremos a continuación.
Copias de seguridad (backups)
Son una parte fundamental en la seguridad pasiva ya que permiten restaurar la información en caso de que un ataque, error o fallo técnico provoque una pérdida de datos o corrompa los archivos. En la actualidad, este tipo de copias de seguridad pueden ser físicas y albergarse en discos o servidores externos o mediante almacenamiento en la nube. Lo más recomendable en estos casos tal y como indica el INCIBE es que se aplique la regla 3-2-1: tres copias de los datos, en dos soportes diferentes y una de ellas fuera de la organización para minimizar el riesgo de perder información importante.
Planes de recuperación ante desastres (DRP)
Un DRP (Disaster Recovery Plan) es un protocolo en el que se describen los pasos a seguir tras un incidente grave, como un ataque masivo, un incendio en el centro de datos o una caída prolongada de sistemas. Es decir, en este plan se incluyen los protocolos de actuación, responsables designados para llevarlos a cabo y tiempos máximos de recuperación (RTO). Es importante que esto planes se revisen de manera periódica y se adapten a las nuevas amenazas de manera constante.
Redundancia y alta disponibilidad
La redundancia consiste en duplicar sistemas importantes o críticos. Es decir, los servidores, redes de comunicación o bases de datos para que, si uno falla, otro pueda hacerse cargo de la carga y asegurar la disponibilidad de los servicios.
Protección física y ambiental de la infraestructura tecnológica
La seguridad pasiva también cuenta con medidas físicas como controles de acceso a salas de servidores, sistemas de climatización para evitar sobrecalentamientos y sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI) que mantienen activos los equipos en caso de cortes eléctricos. De esta forma es posible reducir la posibilidad de que incidentes externos puedan hacer que los sistemas no estén disponibles.
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La importancia estratégica de la seguridad pasiva en la ciberseguridad empresarial
En la actualidad, la seguridad digital es fundamental en cualquier negocio y organización, por lo que para que esta sea adecuada, basta solo con prevenir ataques. En muchas ocasiones estos no se pueden evitar, por lo que es necesario que las empresas estén preparadas para afrontarlos, es aquí donde entra en juego la seguridad pasiva. Es decir, contar con una estrategia adecuada hace que se minimice el impacto de fallos, errores y ataques ya que se pueden recuperar y restaurar los datos rápidamente para que se pueda retomar la actividad con rapidez. Esto repercute de manera directa en la confianza de los usuarios hacia la empresa, lo que se traduce en una menor pérdida económica y un aumento de la credibilidad.
Por otro lado, contar con una estrategia de seguridad adecuada ayuda a las empresas y entidades a cumplir con la normativa. Por ejemplo, la RGPD y la LOPDGDD obliga a las organizaciones a proteger los datos personales y que en caso de pérdida o brecha de seguridad, se puedan recuperar los datos y notificarlo a la Agencia Española de Protección de Datos en los plazos establecidos.
¿Cómo se pueden integrar la seguridad activa y la pasiva?
Como ya hemos visto ambas estrategias son básicas para lograr que la defensa digital sea sólida, pero ¿cómo se pueden implementar? Teniendo en cuenta que la mejor estrategia de ciberseguridad combina ambos enfoques, es importante saber aplicar las sinergias entre la prevención, la detección y la capacidad de recuperación. Es decir, la seguridad activa funciona como un escudo, por lo que es importante implantar firewalls, antivirus, cifrado o IDS/IPS. Pero deben combinarse obligatoriamente con las pasivas para que si el escudo falla, la organización pueda continuar con su labor.
Por último es imprescindible que los empleados cuenten con la formación adecuada en el uso de buenas prácticas de seguridad que les permitan identificar prácticas que puedan resultar fraudulentas y poner en peligro a la compañía.
El artículo Seguridad Pasiva Informática: Resiliencia y Recuperación Digital | DKS fue escrito el 3 de September de 2025 y actualizado por última vez el 14 de May de 2026 y guardado bajo la categoría Ciberseguridad. Puedes encontrar el post en el que hablamos sobre Seguridad pasiva informática: descubre cómo la recuperación y continuidad de datos complementan la seguridad activa. Protege tu negocio con backups, DRP y redundancia. ¡Asegura tu resiliencia digital!.